Cronología vital

Seis países.
Innumerables ciudades.
Una vida.

IránDel Kurdistán a Baluchistán

El comienzo — y un mundo entero

Criado en el Kurdistán iraní — entre montañas, idiomas y culturas. Pero Irán nunca fue una sola región para mí. Era un universo entero que atravesé.

Kermanshah y Bisotun — donde la historia está tallada en piedra y el aire huele a milenios. Shiraz con su jardín Eram — una belleza que deja sin palabras. Yazd — amarillo por todas partes, dignidad por todas partes, gente con una inteligencia silenciosa en la mirada. Isfahán — la mitad del mundo, dicen los persas. Rasht y Anzali — lluvia, verde, vida a otro ritmo. Baluchistán — la gente más hospitalaria que he conocido. Chabahar y Kish — islas tan bellas que hay que mirar dos veces.

Esta frase no terminaría si nombrara todos los lugares que me formaron.

Y el Kurdistán — las montañas, la gente, el silencio entre dos frases que dice más que mil palabras.

Irán me formó antes de que supiera que me estaba formando.

IrakErbil, Dohuk, Sulaymaniyah, Baghdad

Cuatro ciudades, un alma

El Kurdistán iraquí no es solo un lugar — es un sentimiento que no se explica, se lleva. En Erbil, Dohuk y Sulaymaniyah trabajé, respiré y entendí de dónde vengo.

Bagdad era otra cosa. Allí el sol no era un adorno en el cielo — era una fuerza a respetar. Más de 50 grados. Trabajar bajo el cielo abierto. Sin sombra, sin excusa. Solo la realidad.

TurquíaAnkara, Esmirna, Van, Aydın, Trebisonda, Giresun — y muchas más

El destino trazó la ruta

Como intérprete de la ONU en Ankara, estuve entre idiomas y destinos — traduciendo palabras, pero también esperanzas. Personas que lo habían perdido todo buscaban una salida en mis palabras.

No recorrí Turquía — la viví. Del sur al oeste, de ciudad en ciudad, no porque lo hubiera planeado, sino porque el destino trazó la ruta. Cada ciudad una lección. Cada camino un capítulo.

Esmirna era la belleza junto al mar — ruidosa, viva, enamorada de sí misma. Van era el silencio. Un silencio que habla. Trebisonda y Giresun — el aire allí era distinto. Más pesado, más verde, más honesto. Como si alguien hubiera olvidado acelerar el tiempo.

Y Aydın — Aydın era como un fragmento de lo extranjero en medio de Turquía. Una ciudad que no pertenecía del todo. Como si no supiera adónde iba — y hubiera hecho las paces con ser simplemente ella misma.

GreciaSalónica, Samos, Creta, Quíos, Mitilene

Como si alguien hubiera olvidado el tiempo

Grecia me cambió — en silencio, sin anuncio. Trabajé en SolidarityNow, ayudé a personas que lo habían perdido todo.

Las playas tenían una belleza tan irreal, como dibujadas. Y la gente vivía de otro modo — como si contara el segundo, no la hora. Sin estrés. Sin prisa. El tiempo en cámara lenta.

Una experiencia que no se olvida. Que se escribe en la piel.

Bélgica

Europa se vuelve realidad

Una estancia breve — pero un momento importante. El punto en el que Europa dejó de ser una idea y empezó a ser un hogar.

AlemaniaDüsseldorf

Llegado. Construido. Continuado.

Alemania se convirtió en la base — no porque el viaje terminara, sino porque aquí comenzaba un nuevo capítulo. Formación, estudios, proyectos, empresas. Una ciudad que me desafió y me formó.

Aquí toman forma MedScoutX, Editorial Kardokh y La ruptura silenciosa. Aquí estudio, investigo y construyo. Y sigo escribiendo — sobre mi historia y sobre el futuro.